I
El niño desnudo corre por ese pasillo infinito,
Serpiente gris de su imaginación.
Bifurcados,
la luz
y
el polvo
lo van encontrando,
Un aire fresco le besa los labios de encanto.
El niño se
disuelve
cual palabra, cual
llanto.
I
Y es que se puede estar a mitad de un cuento, sabes. Y no tener ni una pisca de idea sobre el punto en el que te encuentras, ni para donde vas; pero a ver, seamos positivos, lector, lectora queridos. Pensemos que usted si sabe a donde va. Ahora digamé, con confianza, ¿qué certeza tiene usted en que va a llegar allí? ¿Cómo se diferencia usted de aquellas personas que improvisan en la vida? ...
Pasemos a otro
Los jóvenes melenudos de la calle donde vive el poeta tienen fama de fumar marihuana
Los jóvenes melenudos de la calle donde vive el poeta fuman marihuana
Los jóvenes melenudos fuman marihuana en la calle del poeta
Los jóvenes melenudos fuman marihuana en la casa del poeta
Los jóvenes melenudos fuman marihuana en su casa con el poeta
Los jóvenes melenudos buscan marihuana en la casa del poeta
Los jóvenes melenudos buscan droga en la casa del poeta
Los jóvenes salen drogados de la casa del poeta
Los jóvenes son drogados por el poeta
EL POETA ES UN TRAFICANTE DE DROGAS
Affonso Celso Ávila.
Tiritando en las paredes algo inaudible,
Los sonidos se montan en el alba,
En un nocturno espejo,
Reflejo de la quietud y el movimiento,
Lánguidos de viajar por los sentidos y las sombras,
Solitarios nautas en el viento,
Sienten la tenue claridad en las pieles,
La vibración de un secreto,
el balbuceo de unos labios torpes.
Ritmo que palpita en el concreto,
Rezo de ciudad dormida,
Habitante del transitorio silencio,
Los sonidos lastiman los sueños prosaicos,
Despiertan la realidad, el desasosiego,
Y la luna que grita por dentro,
Mientras, muere la noche en la quietud,
La música se derrite en los oídos de los sordos,
Que escuchan callados como nace la calma.
Los sonidos nos siguen como voces gemelas,
El eco del tiempo, la presencia,
Ruidos que inventan la agonía y el lamento,
Temperatura andante en el cielo,
El coro de oxigeno en los pulmones,
La canción de cuna para los muertos.
Poder estar afuera,
No esperar a la inspiración que no existe,
Aunque suene contradictorio,
Aunque el sonido de las teclas en mis dedos devoré el silencio.
Estar en ningún sitio,
En el exilio de un momento
En donde no pasa nada,
La clausura del pensamiento,
Epopeya de una luz extinta,
Alguien esta secuestrando las palabras,
¿Es el miedo tiritante?,
¿El olvido o ínfimo recuerdo desdibujado?...
No es que haya dejado de escribir,
Ni la paranoia disimulada de un escalofrió,
lagrima furtiva del presentimiento,
Palabras enterradas en el inconsciente,
En el grito de una pluma fuente.
Que fluyan las letras de la nada,
Que contagien al mundo de poesía.